Entrenar para mi "yo" del futuro: Por qué solté la báscula y abracé la fuerza
Hola mis queridos amigos, bienvenidos a mi blog nuevamente. Hoy quiero hablarles desde un lugar muy real. No desde la teoría ni desde lo perfecto, sino desde lo que estoy viviendo ahora mismo.
El mito de la "salud natural"
Durante mi adolescencia y juventud siempre fui muy delgada. Incluso después de tener a mi hijo, llegué a estar más delgada que cuando tenía 15 años, así que nunca sentí la necesidad de cuidarme realmente. No me preocupaba por la alimentación ni por tener una rutina de ejercicio estructurada; me gustaba bailar y eso era suficiente. Mi trabajo me mantenía activa entre ensayos, escenarios y presentaciones. Mi cuerpo respondía bien, sin que yo tuviera que pensar demasiado en él.
Al llegar a mis veintitantos, casi alcanzando los 30, mi estilo de vida cambió y mi cuerpo también. Empecé a “embarnecer”, como decimos en México, pero todo se mantenía dentro de lo manejable. Sin embargo, cuando entré a la industria del entretenimiento, recibí mi primer golpe a mi realidad. Lo primero que me dijeron fue que tenía que pasar por cirugía estética: lipo, botox, busto… como si fuera parte del paquete obligatorio de ser artista.
Cuando el cuerpo dejó de pedir y empezó a exigir
Mi alimentación nunca fue buena; siempre fui muy selectiva para comer. Una nutrióloga una vez me dijo, entre risas, que era "como un bebé" para comer, y tenía razón. Hoy me toca hacerme responsable de eso, sin culpas, pero con conciencia.
Mis pequeñas victorias de 10 minutos
Hoy mi realidad es distinta. No tengo rutinas de dos horas ni estoy bailando como antes. Estoy caminando. Empecé con 10 minutos y hoy logro 30; para mí, eso es un avance enorme. Tal vez para alguien más sea poco, pero cuando vienes de no poder dar unos pasos sin sentir que te vas a desmayar, cada minuto cuenta.
He aprendido a valorar el poder estirarme sin dolor o incluso me gusta sentir mi respiración. Algo tan natural, lo se, pero la verdad, extrañaba sentirme Yo misma. La movilidad dejó de ser una obligación y se convirtió en un regalo. También he hecho las paces con la comida: poco a poco incorporo verduras y frutas todos los días. Sigo teniendo luchas con los antojos, mis chocolates y el pan me hacen ojitos todo el tiempo, pero cuando me siento tentada, recuerdo cómo me sentía hace unos meses y eso me ayuda a seguir firme.
Hablamos mucho de amor propio, pero pocas veces aterrizamos lo que realmente implica. Amarnos no es solo aceptarnos frente al espejo; es cuidarnos, alimentarnos bien y atendernos a tiempo. Sin salud y sin energía, es muy difícil sostener cualquier otra área de la vida.
Hoy me miro al espejo y, aunque veo cambios, también veo avance. Veo a una mujer que está haciendo lo necesario para estar mejor, no solo hoy, sino para el futuro. Los comentarios externos ya no tienen peso, porque solo yo sé lo que estoy reconstruyendo.
Besos y que la Actitud nunca se baje.


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